martes, 11 de diciembre de 2007

La visión como instrumento de estabilización del poder en el Jardín Islámico

Ayer estuvimos en una conferencia en el Carmen de la Victoria de Dede Fairchil Ruggles, una experta en jardines islámicos. Una conferencia que cerraba una serie sobre jardines en Al-Andalus que se ha organizado con motivo de la conmemoración del centenario del Carmen de la Victoria.

La conferencia estuvo muy interesante, ya que para empezar Dede desmintió cierta visión romántica que hay sobre los jardines islámicos cuatripartitos que dicen que son representaciones paradisiacas del Corán. Más allá de esta visión, que se construye sobre todo en el S.XI, nos habló de sus aspectos ecológicos, económicos, políticos y sociales.

Dede F. Ruggles, profesora de la Universidad de Ilinois.


Habló sobre todo de la tipología de chahar-bag (de crucero), desde Al-Rusafa en Siria hasta Medinat Al-Zahra en Córdoba. Cómo, adaptándose y modificando la topografía, se controla la visión y se construye desde la sobernanía.
Los pabellones que se alzan en medio del jardín de crucero, por ejemplo, elevados con vistas a los cuatro puntos cardinales son la presencia humana materializada en un jardín.
Las acequias, son una muestra estética de una distribución de agua. Y más allá de la utilización en jardines palatinos, son utilizadas en agricultura con un nivel de belleza similar. Es por tanto la belleza de la visibilización de las instalaciones o de los sistemas de abastecimiento de agua.
Los estanques vienen de los depósitos, de las represas para abastecer de agua los cultivos y a los seres humanos. Igualmente una estetización de un sistema de infraestructura de distribución de agua.
Las fuentes, vienen de los pozos, norias, etc. Una producción vivificaria del agua.
Por último la tipología de crucero (cuatro partes ajardinadas separadas por dos acequias de agua) es una distribución lógica de la tierra que ya se utilizaba en la agricultura.


Casi todo procede del microcosmos de la organización agrícola.
En Medinat Al-Zahra, con explanadas, con escalones, se apovecha y modela la topografía. Así se consiguen unas vistas especialmente singulares: hacia los jardines interiores y también hacia el paisaje exterior, una enorme panorámica de todo el reino. Se dirige, se enmarca la mirada, con los miradores con arcadas.
La vista panorámica aparece aquí como el símbolo del poder soberano, la estabilización del dominio, de la autoridad.
El mirador es un especial y espacial instrumento persuasivo del poder, del mantenimiento de la jerarquía social y política.


El ojo, aparace en los textos del mirador de Lindaraja, en la Alhambra de Granada, como metáfoma del mirador, pero
su significado en arabe puede ser interpretado tambien como fuente,estableciendo una conexión entre la mirada (del soberano) y la gestión de las infraestructuras.
La vista pertenecía al rey, (y en referencia a Foucault: los que pueden ver, tienen el poder) y digamos el mirador, y toda una serie de tecnicas y tecnologías de gestión del paisaje y de los espacios, actuaban como una condición protésica del poder soberano del rey.
La visión por tanto establece un orden social: entre gente con y sin poder.
Cuando otra persona visita el mirador (ya sea un sirviente en la misma época o nosotr*s mism*s como turistas ahora), el mirador lleva inscrita la identidad del soberano, el espacio y la vista se sienten un tanto ajenos.
El momento álgido de la conferencia vino cuando Dede nos ofreció la hipotética imagen del soberano sentado en su trono, observando el amplio paisaje y la tierra, y pensando en los impuestos.


Y entendimos en ese momento, cómo esa gestión de la vista está imbricada íntimamente a la gestión económica de las tierras y del trabajo.

También como el jardín (a través del cual se puede mirar), el trono, el mirador, etc. son una serie de mediadores entre el rey y su entorno y que moldean y transforman esa relación para convertirse en instrumentos de incripción del poder y de la jerarquía social.

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